Jack Doohan tenía los días contados en la parrilla de Fórmula 1 desde que Alpine incorporó a Franco Colapinto como tercer piloto y reserva, a principios de año y después de que Williams no pudiera hacerle un hueco en su estructura, en la que ahora cohabitan Carlos Sainz y Alex Albon. El argentino causó sensación el año pasado en las nueve pruebas que disputó en sustitución de Logan Sargeant, una auténtica máquina de planchar coches. Ahora el decapitado es Doohan, un novato que ha vivido con la Espada de Damocles sobre su cabeza, desde antes incluso de que comenzara la temporada.
