El consumo de fármacos para el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se ha disparado en Europa desde 2010. En España, por ejemplo, su uso casi se ha duplicado ―hasta alcanzar a un 0,42% de la población, más de 204.000 personas―, y es de los países en los que menos ha crecido de los cinco estudiados en una investigación que acaba de publicar The Lancet.
