Hay años en los que apenas sobreviven unos polluelos y eso que crían dos veces al año. En la sabana africana, las condiciones son tan duras para los estorninos soberbios (Lamprotornis superbus) que si no fuera por la cría cooperativa que practican, probablemente se habrían extinguido hace tiempo. Ahora, un trabajo apoyado en 20 años de observaciones y publicado en Nature, ha descubierto que cada temporada unos pocos crían y muchos cuidan sin que haya lazos de parentesco entre ellos. De hecho, en su mayoría la ayuda la protagonizan inmigrantes. A cambio, los que hacen de ayudantes en una estación recibirán la asistencia de los mismos a los que asistieron cuando, más adelante, les toque a ellos reproducirse. Esta reciprocidad entre individuos que no son parientes es un comportamiento animal extremadamente raro.
