Que la digitalización hace la vida más fácil a ciudadanos y empresas es una realidad incontestable. El problema es que en esta era tecnológica, muchas de las amenazas y ataques que golpean a ciudadanos particulares, grandes corporaciones, pymes, bancos, administraciones públicas y hasta a altas instancias de los Estados llegan a través de internet y de los dispositivos tecnológicos. Nadie está a salvo de unas amenazas cada vez más sofisticadas que se multiplican con el paso de los años.
“Jamás deben compartirse las credenciales del banco”

Desde tiempos inmemoriales, siempre ha habido malhechores capaces de adaptarse a la realidad de cada momento y aprovechar así las debilidades ajenas. En esta era digital, los delincuentes despliegan su catálogo de delitos a través de las nuevas tecnologías. Y si hasta hace poco tiempo el principal objetivo de los cibercriminales eran las empresas, hoy más del 70% de las víctimas son ciudadanos particulares que pican el anzuelo. “Ninguno de nosotros está al margen de este potencial peligro. Por eso, desde BBVA nos hemos preparado en los últimos años de forma muy potente para abordar esta problemática desde distintos frentes”, admitió Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España.
La inversión es clave para protegerse de los riesgos que acechan detrás de las pantallas. Solo en nuestro país el banco dedica mil millones de euros a mejorar su tecnología e implementar nuevas herramientas tech. Buena parte de esos fondos se reserva a cuestiones relacionadas con la ciberseguridad. Formar a sus empleados en esta materia es otra de las prioridades de la entidad financiera. Hasta 21.000 trabajadores y directivos participan de forma periódica en cursos en los que aprenden lo último en fraudes, para estar siempre al día. “El malo no descansa nunca, y cuando ve que su operativa se puede detectar con facilidad, ya trabaja en otra más complicada”, afirmó Belausteguigoitia.
De ahí que concienciar a los ciudadanos sea un asunto urgente. Durante su charla recordó que “la regla básica” para garantizar la seguridad es “no compartir jamás nuestras credenciales del banco con nadie”. Aunque a muchos se les olvide, insistió en que “ninguna entidad financiera va a pedir nunca las claves de acceso ni datos personales ni por e-mail ni por teléfono”.
Asimismo, puso en valor la colaboración público-privada para compartir información y métodos con los que combatir los ciberataques. Porque avanzar hacia una sociedad digital más segura es una tarea colectiva que atañe al conjunto de la sociedad.
