Aunque quedó eliminado en las semifinales de la Champions después de perder contra el Inter, el Barcelona no se sintió derrotado en el barrio de San Siro. El equipo azulgrana se sabe imperfecto, todavía muy joven y vulnerable defensivamente, pero al mismo tiempo está convencido del plan de viaje: el fútbol consiste en marcar un gol más que el contrario, una declaración que de alguna manera le une al dream team, la fuente de inspiración del club desde la llegada de Johan Cruyff. Aquel plantel se distinguía precisamente por su vocación ofensiva, a ratos incontenible y también por sus concesiones, que le penalizaban ante rivales aparentemente inferiores como por ejemplo ocurrió contra el CSKA Moscú el año después de ganar el trofeo en Wembley.
