La única clarisa de Belorado (Burgos), más allá de las cinco mayores que no firmaron el manifiesto de salida de la Iglesia, sor Amparo, ha afirmado que fue un pequeño grupo de las religiosas las que urdieron el cisma en secreto a la entrada del juicio contra el arzobispo, Mario Iceta, que declara como investigado por delitos de coacciones, administración y revelación de secretos. Le ha acusado la monja excomulgada que lidera el cisma que se produjo hace un año, Laura García de Viedma, un año después de que se produjese.
