Nada en la apariencia de la cantante Lola Young (Reino Unido, 24 años) es estrictamente original. Como una de tantas chicas en Londres —aunque nacida en la localidad de Croydon, se crio al sureste de la ciudad, en Beckenham—, Young es alternativa, lleva un corte de pelo mullet que combina mechas claras y oscuras y luce piercings y pestañas de un largo impostado. En realidad, lo que llama la atención al verla por primera vez es ese mestizaje que, aunque sutil, habla enseguida de una mezcla de orígenes. Es la herencia genética de su padre chino-jamaicano, aunque fue su padrastro, un bajista profesional, el que, junto a su madre, facilitó el desarrollo del verdadero rasgo distintivo de la joven, una voz rasgada que evoca demasiadas batallas para tan pocos años y que este viernes 19 de septiembre estrena su tercer disco, I’m Only Fking Myself.
