Ninguna mujer ha sido asesinada llevando una de las llamadas pulseras antimaltrato. Ninguna de las 21.036 que la han tenido en algún momento desde 2009, cuando comenzaron a implantarse. Especialistas de distintos ámbitos e instituciones apuntan, desde su puesta en marcha, a la utilidad y la efectividad del sistema Cometa, que se ocupa de los aparatos que llevan tanto víctimas como agresores cuando un juez impone una orden de alejamiento; y que desde 2024 amplió el servicio a las víctimas de violencia sexual. La Fiscalía General del Estado reconoce en su última memoria anual “la indiscutible utilidad de los dispositivos como instrumento para proteger a las víctimas”. Y, con ese reconocimiento, hacen también otro: el de los fallos que también tiene el sistema, con 4.515 de esos dispositivos activos actualmente, según los últimos datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
