“Predicar en el desierto”, ha sido la metáfora que ha usado para arrancar la rueda de prensa de este miércoles el psicólogo de Patricia Ramírez, la madre del niño Gabriel, asesinado en 2018 por Ana Julia Quezada. Es la enésima convocatoria de Ramírez, su enésimo grito de socorro, el de una mujer, víctima de un atroz delito violento seguido y vivido por toda España en su momento, para evidenciar la revictimización, el brutal desamparo y la desprotección de una víctima. “Fuentes directas e indirectas de la prisión me informaron de que la asesina de mi hijo había dicho que me quiere matar, después de que yo, con mis comparecencias públicas, lograse parar el documental que ella estaba haciendo con una productora sobre la muerte de mi hijo”, ha asegurado Ramírez.
