En Todo sobre mi madre, la Agrado pronuncia un monólogo que tiene algo de profecía. “Además de agradable, soy muy auténtica. Miren qué cuerpo: todo hecho a medida”, dice, y pasa a desgranar su periplo quirúrgico: “rasgado de ojos, 80.000, nariz, 200, tetas, dos, porque no soy ningún monstruo, 70 cada una, silicona, frente, pómulo, cadera, culo, el litro cuesta unas 100.000, así que echad las cuentas porque yo las he perdido…» Y remata con una frase que podría ser el eslogan de una clínica de estética: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.
