La Ley REAL ID, aprobada por el Congreso en 2005, fue concebida para poner en práctica una recomendación de la Comisión del 11-S destinada a mejorar la seguridad de los documentos de identificación, en particular los permisos de conducir y las tarjetas de identidad emitidas por los Estados. Bajo esta legislación, para que los ciudadanos puedan ingresar a edificios federales o viajar dentro del país necesitan una identificación con validez REAL ID.
