Francisco Franco ha dejado de ser alcalde honorario de Santander casi 50 años después de su muerte. El dictador ha perdido esa condición de privilegio tras acordarlo el Ayuntamiento santanderino, fruto de las presiones de la Fiscalía de Derechos Humanos, que ha exigido el cumplimiento de la legislación de Memoria Histórica y los acuerdos cerrados en el Pleno en 2015, que no se habían cumplido. Santander también ha sido reprendido por la tardanza en renovar el callejero, con múltiples nombres y personajes franquistas, un total de 16. La resolución implica también que Franco pierde la Medalla de Oro y la Llave de Oro de la ciudad cántabra y que el militar golpista y posterior presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, también pierde sus reconocimientos. El fiscal de Derechos Humanos, Carlos Yáñez, cargó al llegar al puesto contra la “rebeldía” del Ayuntamiento dirigido por Gema Igual, del PP, partido al mando desde 1987 y precedido por Alianza Popular y la Unión de Centro Democrático.
